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Lección 5
Origen e historia de las Iglesias reformadas en Europa
(Impresión)
4. Escocia
Al principio, la Reforma en Escocia gana terreno muy
lentamente. Algunas escrituras aisladas de Lutero fueron introducidas
en el país de contrabando. En 1528, Patrick Hamilton de St. Andrés
sufrió el martirio en la hoguera por haber predicado ideas reformadas,
pero en general, al comienzo la Reforma no ganaba terreno. Una razón
es que algunos de los pensadores reformados esperaban unirse a la Iglesia
anglicana que se había separado de Roma bajo el rey Enrique VIII.
La política escocesa, sin embargo, era hostil hacia Inglaterra,
y por ende, pro catolicismo romano. Después de la muerte del rey
escocés Jacobo V en 1542, su hija María Estuardo es coronada
reina a los pocos días de nacer, por lo que su madre María
de Guise asume la regencia.
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Juan
Knox
(ca. 1514 – 1572)
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Juan Knox (alrededor de 1514-1572) era predicador. Después
de su conversión evangélica, trabajó como notario
e instructor particular. En 1547 fue condenado a las galeras. Pasó
un año y medio en las galeras, y después fue clérigo
en las ciudades inglesas de Berwick y Newcastle-upon-Tyne. Cuando María
Tudor ascendió al trono inglés en 1554, Knox fue a Ginebra
como colaborador de Calvino. Volvió definitivamente a su patria
en 1559 para introducir la Reforma. En Escocia había estallado
un profundo conflicto entre la soberana María de Guise y algunos
lores proclives al protestantismo. Accediendo a peticiones francesas a
la reina inglesa Isabel I, que gobernaba desde 1558, Inglaterra suspendió
el movimiento de barcos entre Escocia y Francia, porque Francia buscaba
impedir la Reforma en Escocia. Este hecho originó la victoria de
la Reforma, la que fue ratificada por el parlamento escocés en
el Contrato de Edimburgo en 1560. En el mismo año, el sínodo
general de la Iglesia escocesa ratificó la Confessio Scotica (Confesión
Escocesa), redactada, entre otros, por Juan Knox. También fue ratificado
el “First Book of Discipline” (el Primer Libro de la Disciplina,
en inglés), que tenía como objetivo una reforma integral,
incluyendo la vida cotidiana de los ciudadanos. El “First Book of
Discipline”, sin embargo, nunca fue ratificado por el parlamento,
y, por ende, no entró en vigor. En 1561, María Estuardo
asumió el gobierno en Escocia. Trató en vano de abolir la
Reforma. En 1568, huyó a Inglaterra.
Después de la muerte de Juan Knox en 1572, fue Andrew Melville
quien ganó influencia en la Iglesia escocesa. Fue el autor del
“Second Book of Discipline” (Segundo Libro de la Disciplina,
1578) que promueve una Iglesia independiente del Estado. En este libro
se aborda un tema que marca a la Iglesia escocesa por cerca de un siglo:
¿A qué distancia del Estado debería ubicarse la Iglesia?
Melville opina que la Iglesia debería ser independiente. Bajo control
estatal, exigen en cambio los obispos designados por el Estado.
Del “Second Book of Discipline”
de 1578
1. El término “Iglesia de Dios”
es ampliamente entendido como denominación de todos los que
dan testimonio del Evangelio de Jesucristo – y al final resulta
ser una comunidad y compañía no sólo de los
temerosos de Dios, sino también de los hipócritas
que siempre confiesan fuera de la religión verdadera. En
otros lugares, el término de Iglesia de Dios sólo
se aplica a los devotos y elegidos, y a veces incluso sólo
a aquéllos que ejercen una función espiritual dentro
de la comunidad de los fieles.
2. La Iglesia en este último sentido
obtiene un poder concedido por Dios, que debe ejercer como una correcta
jurisdicción y gobierno para el bien de toda la Iglesia.
Este poder eclesiástico es una autoridad conferida por Dios
Padre a través de su hijo Jesucristo, para que su Iglesia
se reúna; tiene su fundamento en la palabra de Dios, y ha
de ser ejercido por aquéllos que recibieron el llamado legítimo
para gobernar espiritualmente la Iglesia.
3. El comportamiento de la Iglesia que se nutre
de esta fuerza, es una estructura o forma de régimen espiritual
ejercido por sus miembros que fueron determinados para esto por
la palabra de Dios. Este régimen ha sido entregado directamente
a los que tienen un cargo oficial, y lo ejercen para el bien de
todo el cuerpo. El poder se ejerce de distintas maneras: a veces
severamente, sobre todo por los maestros, otras veces, por consenso
mutuo entre los que revisten el cargo y la misión, en forma
de jurisdicción. Así es que llamamos a la primera
la “potestas ordinis”, y a la segunda “potestas
iurisdictionis”. Las dos formas de poder tienen una misma
autoridad, un solo fundamento, una última razón, pero
son distintas en su manera de ejecución como se puede ver
en las palabras de nuestro Señor (Mateo 16 y 18).
4. Esta fuerza y este comportamiento de la Iglesia
son, según su propia naturaleza, distintos y se diferencian
de la fuerza y el comportamiento del poder civil que compite al
gobierno del Estado. Sin embargo, los dos vienen de Dios y tienen
el mismo objetivo, si es que se utilizan correctamente: dar testimonio
y aumentar la gloria de Dios, y tener a sujetos buenos y temerosos
de Dios.
5. La autoridad eclesiástica viene inmediatamente
de Dios y su mediador Jesucristo, y es espiritual. No tiene otro
líder temporal en la tierra más que Jesucristo quien
es el único rey espiritual y regente de su Iglesia.
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En 1592, los independentistas obtuvieron una victoria,
pero que tuvo su costo: Se podía constituir el sínodo general,
pero necesitaba ser convocado por el rey o un comisario estatal. En 1638
se realizó un sínodo en el que fueron destituidos los obispos.
Si bien el rey Carlos I había hecho la convocatoria, después
ordenó disolver la reunión. Este sínodo, realizado
a pesar de la prohibición, es conocido en Escocia como la “Segunda
Reforma Escocesa”. En los años siguientes, el gobierno inglés
se fue debilitando, y en 1644 el ejército escocés invadió
Inglaterra. El parlamento inglés había decidido establecer
la Reforma en Inglaterra, y en el mismo año fue promulgada la “Westminster
Confession” (Confesión de Westminster), influenciada, entre
otras, por la reforma escocesa. Esta confesión se ha convertido
en la confesión más importante del calvinismo anglosajón.
En Escocia reemplazó a la Confessio Scotica.
En el año 1662, la presión del rey Carlos II logró
reinstaurar el sistema de los obispos con él a la cabeza. En Escocia
se prescribió el modelo eclesiástico anglicano sin modificaciones
de la confesión ni del culto tradicional. La resistencia en Escocia
fue vehemente: más de 300 pastores se negaron a aceptar las nuevas
reglas, siendo destituidos. La consecuencia fueron reuniones al aire libre
o en graneros. Sólo seis años más tarde, esta "pesadilla"
acabó debido a la invasión de Guillermo de Orania en Inglaterra
y la huida del sucesor de Carlos II, Jacobo II.
Al interior de la Iglesia escocesa, sin embargo, había diferencias
teológicas que finalmente llevaron a una separación orgánica
de la institución. Los moderados (“moderates”, en inglés)
influenciados por la Ilustración, el Deísmo y en parte también
el Unitarismo, adoptaron algunos pensamientos racionalistas, equiparando
la identidad cristiana mayormente con un comportamiento ético y
enfrentándose, consecuentemente, con la doctrina calvinista ortodoxa.
En el otro extremo estaban los llamados evangelicales (“evangelicals”,
en inglés) que pueden ser considerados los herederos de la ortodoxia
reformada, pero que a veces identificaban "cultura" con decadencia
mundana.
Después de vehementes enfrentamientos, a comienzos del siglo XVIII
se produjeron cismas, provocados cada vez por el tema de la relación
Iglesia-Estado. Durante el siglo XVIII se formaron la “Secession
Church” (Iglesia de la Secesión) y la “Relief Church”
(Iglesia del Alivio), las que en 1847 se unieron en la “United Presbyterian
Church” (Iglesia Presbiteriana Unida). Pero el gran quiebre sucedió
en 1843: Los evangelicales abandonaron el sínodo general, constituyéndose
alrededor de un tercio de la Iglesia en la nueva “Free Church”
(Iglesia Libre). En sus primeros dos años se construyeron más
de 500 iglesias y varios colegios.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, la importancia de la Confesión
de Westminster decayó también en las Iglesias más
bien ortodoxas. En 1879, primero la Iglesia Presbiteriana Unida decidió
relativizar la confesión, permitiendo la libertad de opinión
en todos los puntos que no tocaran la esencia de la fe. En 1892 le siguió
la Iglesia Libre con una declaración similar. Las dos Iglesias
finalmente se unieron en 1900, y en 1929 se produjo la gran unión
de éstas con la hasta entonces Iglesia estatal “Church of
Scotland” (Iglesia de Escocia). Al mismo tiempo siguen existiendo
varias Iglesias presbiterianas libres que se separaron en los siglos XIX
e incluso XX, en señal de protesta contra la unión. Hoy
ellas forman la mayor parte de la “United Free Church of Scotland”
(Iglesia Libre Unida de Escocia), con unos 20.000 miembros en 115 congregaciones.
La Iglesia de Escocia hoy en día cuenta con 630.000 miembros en
1.555 congregaciones.
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